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16 jul 2009

Teología /1

El catecismo me enseñó, en la infancia, a hacer el bien por conveniencia y a no hacer el mal por miedo. Dios me ofrecía castigos y recompensas, me amenazaba con el infierno y me prometía el cielo: y yo prometía y creía.

Han pasado los años. Yo ya no temo ni creo. Y en todo caso, pienso, si merezco ser asado a la parrilla, a eterno fuego lento, que así sea. Así me salvaré del purgatorio, que estará lleno de horribles turistas de clase media; y al fin y al cabo se hará justicia.

Sinceramente: merecer, merezco. Nunca he matado anadie, es verdad, pero ha sido por falta de coraje o de tiempo, y no por falta de ganas. No voy a misa los domingos, ni en fiestas de guardar. He codiciado a casi todas las mujeres de mis prójimos, salvo a las feas, y por tanto he violado, al menos en intención, la propiedad privada que Dios en persona sacralizó en las tablas de Moisés: No codiciarás a la mujer de tu prójimo, ni a su toro, ni a su asno? Y por si fuera poco, con premeditación y alevosía he cometido el acto del amor sin el noble propósito de reproducir la mano de obra.Yo bien sé que el pecado carnal está mal visto en el alto cielo; pero sospecho que Dios condena lo que ignora.

Autor: Eduardo Galeano Foto: Internet

14 nov 2007

Mi pana Mario

Cuento de Hadas

Mario Benedetti


La primavera frágil / la primavera loca
pacientemente escucha y atiende mi ojalá
con su verde más verde me mira y me convoca
y decide orgullosa que esta vez no se va

Y así / para mi asombro / me quedo sin inquinas
y reparto dulzuras a la buena de dios
los faroles me alumbran en todas las esquinas
y aprendo lentamente a cantar con mi voz

Así veo que el mundo despacito mejora
que el placer no me deja la menor cicatriz
que el azar es mi amparo y ha llegado la hora
de ser / entre otras cosas / nuevamente feliz

Y así el amor de veras me descubre y me toca
y comprendo de pronto que por fin soy audaz
el amor me sorprende pero no se equivoca
cuando te echa de menos / cuando te pide más

Si hablás desde la orilla / el mar siempre responde
con la misma inocencia de tu vieja niñez
si los barcos te llevan / no te dicen a dónde
no te dicen a dónde pero vos lo sabés

Y al fin cuando otro tiempo / de lunas congeladas
barre a la primavera / esa loca de atar
ella escapa cobarde / con su cuento de hadas
y te deja sin sueños sin amor y sin mar

Y así vuelven el tedio la rutina y la rabia
mientras crece el espanto en su oscuro país
y la memoria ajada y la tristeza sabia
me cubren con su cielo desangelado y gris